SENCILLEZ

(Dedicado al hombre y a su descomedida irracionabilidad)

SENCILLEZ

"Siempre quise escribir en un cuadro. Pintar el amor en un vacío libro. Olvidar al futuro sin pasar y recordar el pasado por venir. Hacer algo imponente y sobresalir por singularidad. Nada de ello supe hacer. Nada de ello ocurrió... Hoy... derrotado me doy cuenta: Que la majestuosidad se encuentra y nos enriquece... porque radica en la sencillez"
NDEH

jueves, 20 de abril de 2017

UN 23 DE ABRIL DE 1616...


DELIRIUM (XIV)

Del extraño y coincidente acontecimiento de un 23 de abril de 1616, y de la similitud de rarezas y extrañezas entre los afectados, habida cuenta de lo ingenioso de los genios de que se habla y que nunca se podrá dejar de hablar.



No sé que tiempo podrá hacer mañana, ni tampoco, el que debería hacer hoy. Tampoco me importa en estos momentos. En fin, haga el tiempo que haga, nada podrá impedir que nos vuelvan a recordar los documentalistas en sus sabios artículos, que un mismo día 23 de abril de 1616 fallecieron al unísono: Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare… (Bueno no importa, me parece que los ingleses no tienen, por lo común, segundo apellido). Mencionado el hecho, que por otro lado yo no voy a discutir ni discutiré, porque entre otras cosas, soy un simple ignorante filibustero al servicio de mi pluma, y que más que escribir desparrama vacía tinta y mancha el blanco papel con fáciles incongruencias sin sentido ni comedimiento, os vuelvo a repetir que debiera ser un acontecimiento muy especial para todos nosotros y para nuestras dislocadas sociedades. 
OK. Os prometo, que no quiero ser pedante con este tema. Pero bien, yo… recordando esa coincidencia de fechas en las desapariciones de ambas ilustres señorías, quiero incorporar  a este humilde blog el siguiente comentario: 

“Sobre el dramaturgo Shakespeare, dicen, se han dicho y se dirán, miles de grandiosas cualidades, rellenando kilométricos y hormigados escritos en multitud de infinitas y perennes ocasiones. Por ende, y como consecuencia directa de la fuerte influencia de su escritor, sobre la sociedad inglesa de la época, también se han vertido y así se nos ha ilustrado, como los progenitores del nacimiento de casi todo un siglo de teatro y dramatismo humano. Se ha ido compendiando ingeniosamente lo que difícilmente se puede condensar, conmemorando todo el drama de aquella humanidad y todas aquellas trágicas noches de un esplendoroso renacimiento del escribir, plasmándolos con no menos sensible… sensibilidad, tierna comedia… comediada y seria aventura… aventurada. 
Poco o mucho más se podría añadir a todo eso. Quizá y solo por remarcar y porque me lo exige y pide el guión y la razón, mencionar que en paralelo, don Miguel de Cervantes Saavedra, iba cabalgando sobre la montura de su excéntrica novela de caballerías, embridando y embriagando -con todo tipo de aventura- por doquier, a esta nuestra desventurada y española sociedad. Cervantes, engrandeció perennemente y a perpetuidad, seguramente sin pretenderlo y por los siglos de los siglos venideros, a su caballeresco personaje don Alonso Quijano, el cual remontado sobre el quijotesco personaje… digamos el teatrero  caballero don Quijote de la Mancha, y que a duras penas se sostenía medio erguido sobre su famélico caballo… el huesudo Rocinante, conquisto al mundo literario en su más concisa y literal palabra. 
Don Quijote divulgó su locura por la extensa, llana y vieja Castilla hispana, mientras Hamlet lo hacía, con no menos demencia, por la verde, húmeda y soberana Bretaña cortesana. Don Quijote culminó a la novela caballeresca de aquella época y a todo caballero novelado de la historia humana, mientras Hamlet, elevó al infinito al dramático teatro existencial de la impaciencia shakesperiana. Y válgame su merced o su señoría, que ambos dos, sin escrúpulos ni excepción, pisotearon sin recatos a los grasosos y maltratados Enrique y Sancho Panza, que de tan fieles y fervientes reyes y escuderos, se echaban a los lomos todo lo que indiscriminadamente le cargaran, como de igual modo y forma acontece todavía en las respectivas sociedades anglo-hispana. 
Dicen y digo yo porque me interesa, que ambos, Miguel y William… de Cervantes y Shakespeare o viceversa, murieron… sin viceversa el mismo día, un 23 de Abril de 1616, y que por razones de las bellacas leyes de la no menos bellaca caballería y del dramático teatro, no merecía tal acontecimiento ocurrir de otra manera. Ni tampoco debían ser uno más o menos que el otro, porque ambos fueron grandes, piramidales, colosales y monumentales caballeros de las emplumadas y literatas letras. 
Dicen también las malas lenguas, que mientras uno más loco que cuerdo, se aventuraba con aventura tras aventura, tratando de encontrar a su amada imaginaria Dulcinea del Toboso, el otro más cuerdo que loco, se arriesgaba dramatizado, dramatizando su chiflada locura, narrando con la amargura de un Romeo desventurado, y tratando de alcanzar al imposible amor de una Julieta abrasada de pasión. Y que esas dos colosales señorías y parte de las sociedades británica y española, murieron envenenados y sumergidos en un gran sueño de una larga y triste noche de verano. Y dicen también, que las estelas de sus muertes iban cerrando y finiquitando el esplendor de una época renacentista, al tiempo, que se iban abriendo las puertas y ventanas de otros siglos, cuyos marcos se fueron cargando con ribetes de dorado oro abarrocado… hasta nuestro días” 
No sé que tiempo podrá hacer mañana, ni tampoco, el que debería hacer hoy. Tampoco me importa en estos momentos. ¡Que puede importar, cuando Cervantes y Shakespeare se van despertar!

viernes, 10 de febrero de 2017

“Desahucios…”


DELIRIUM (XIII)

Desahucios...




Con la venia señor juez.

Era un día lleno de luces apagadas, de vanos y fríos recuerdos. Las líneas del negro carbón marcaban el perfil de un edificio ajeno a las circunstancias. Los cables trenzados con cabellos electrizados de impotencia transportaban las penas envueltas en algodón. Silencios. Gritos. Posiciones opuestas. Contrarias utopías sobre una vida igualitaria. Desalientos. Frustraciones. Miradas embarazosas. Posturas resistidas… descentradas. Injusticias sociales. Proyectos truncados. Todo era inútil ante los ojos de la desesperación.

Con la venia señor juez.

Los rayos del sol apuntaban hacia la puerta del olvido. Miles de sensaciones cansadas por la frenética sinrazón. Verbos. Risas. Llantos. Amor. Dolor. Penas llenas de aire que se vaciaban como rio caudaloso sin temor.  Qué más da vivir aquí o allá. Qué más da cobijarse en la nada. Señor juez… Qué más da vivir o no vivir donde no se puede vivir dignamente sin vivir. Qué más da estar o no estar donde no se puede estar decentemente sin estar.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá visto... ¿Verdad? Habrá visto esas caritas inocentes envueltas con la seda del miedo. Esos ojitos con la mirada perdida de ingenuidad y de no saber qué está pasando. Esos suspiritos hiposos, esas lagrimitas saladas mezcladas con humores nasales, libadas a cada sollozo.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá oído... ¿Verdad? Habrá oído esos gritos desgarradores de unos padres impotentes ante una situación innecesaria. Innecesaria por necesidad. Innecesaria por injustificada. Innecesaria por indigna. Por pender del hilo de unas leyes que solo son texto y no contexto. Que solo hablan de derechos y no aplica ni una sola de esas frágiles normas en realidad.

Con la venia señor juez.

Usted los habrá sentido... ¿Verdad? Habrá sentido esas espeluznantes sensaciones que brotan estériles ante el abuso del rancio poder. Esas deleznables razones rotas en un pispás por la ejecución de una normativa liberal mercantil que prevalece ante cualquier derecho de la caridad.


Con la venia señor juez.

Sinceramente, no sé qué hacía desnudo, en… en pelotas. Ni tampoco por qué me subí a la fuente. Ni por qué, ni cuándo comencé a parlamentar y a conferenciar sin sentido alguno. Fue algo impensado. Me pilló impróvido, abandonado, desamparado. Alguien me enviaba pensamientos y me dictaba frases… palabras, y yo solo me dediqué a sacarlas de mi boca. Estaba como fascinado, como poseído por una fuerza incontrolable que me paralizó la mente y solo me dejaba suelto el lenguaje... la voz. Solo sentía que me estaba elevando a los brazos de la eternidad. Que me sumía incontroladamente a lo máximo de la improvisación… de la oración. Que me surgía fácilmente en el discurso, en la locución… y no supe en ningún momento como controlar la situación.

Con la venia señor juez…

¿Me podría informar, si existe alguna ley que vele por una justa… justicia?

viernes, 3 de febrero de 2017

“Que supongo que supones que supongo…”



DELIRIUM (XII)


“Que supongo que supones que supongo…”


Supongo que vienes… y que cuando quieras te iras. Que llegas disfrazada para que también yo me disfrace. Que te tapas con la máscara de la vergüenza, esa que deja pasar al rayo del amor clavándose como la luz en la retina del corazón, para con vergüenza aportar dignidad a mi presencia. Que ocurrentes… juntaremos nuestras insulsas carencias encapsuladas en pompas guindadas del transparente amor. Que nos rozaremos el alma. Que no dejaremos que anide el odio en nuestro recuerdo… ni en nuestro futuro por llegar. Que seremos y estaremos en cada momento y nos pondremos en todo instante en el lugar del otro, para soñar vivencias y para vivir soñando una vida llena de ensueños…

Supongo que vas… y que cuando quieras volverás. Que te llevas jirones de pensamientos sangrantes cargados de ese amor total que todo lo para… que todo lo llena. Que dejas apretado el corazón y sin ninguna razón… encogida el alma, esperando el regreso que no regresa por no saber esperar. Que tu lamento es mi aliento y mi lamento es tu voz, alimentados y entrelazados con palabras hechizadas por la brujería del dolor. Que imprudentes… recurriremos a la imposibilidad de lo imposible, argumentando argumentos que no argumenten imposibilidades…

En fin, que supongo que supones que supongo… aunque seguro será una simple suposición, y que te iras y que vendrás, y que todo estará guindado de las pompas guindadas del transparente amor… ese amor total que todo lo para… y que todo lo mueve.


Adiós. Hasta más ver… libertad.

sábado, 28 de enero de 2017

CAGOENNNNNNNTO



DELIRIUM (XI)

CAGOENNNNNNNTO


¡Hija de tu madre! Me estás tocando los jueves. ¿Que merde quieres? Tú no sabes con quién estás tratando. Aquí escribo yo y point. Ni se te ocurra cogerme la pluma de oca ni para escribir una o. ¡Japuta!... Te rompo una cuaderna… Te parto por la crujía en dossssssss. Otra vez a pique de caer en tus mentiras de nuevo. Otra vez a pique de caer en tus malditas y absurdas manías de loca insensatez desbordada. ¡Maniática de las narices! 
Pues no que ahora dice que es un barco. Jajajajajajaja. Y que quiere ser humana. Jajajajajajaja. Anda ya. Quítate la máscara y diles quien eres realmente. Díselo. Díselo ya de una puñetera vez… cagoennnnnnnto…

¿Qué hora es? ¿Qué hacéis ahí leyendo lo que escribo? ¿Es que estoy escribiendo? No sé. No entiendo nada. Habladme. Decidme. Contadme. ¿O es que no tenéis las suficientes agallas para decir lo que pensáis? ¿De qué vais? ¿Qué queréis que escriba? Decidme… ¿Qué queréis que os cuente… que queréis que os diga?

Ahora pensareis que… que estoy loco. Jajajajajajaja… que estoy demente. Jajajajajajaja… que estoy delirante. Jajajajajajaja… trastornado… cagoennnnnnnto… cagoennnnnnnto… Pues no os hagáis ilusiones… estoy tan cuerdo como vosotros… Jajajajajajaja… Yo diría que hasta más juicioso y razonable que un juez… Jajajajajajaja… Dejadme ya tranquilo…  Y tu tonta del amor guindado… Aire… Aire… que no tengo ganas de escuchar sandeces… ni bobadas… cagoennnnnnnto… cagoennnnnnnto… 

¡Hija de tu madre! Me estás tocando los jueves. ¿Que merde quieres? Tú no sabes con quién estás tratando…


sábado, 21 de enero de 2017

POMPAS GUINDADAS DE AMOR (II)




DELIRIUM (X)
POMPAS GUINDADAS DE AMOR (II)


De lo primero que se debe aclarar y que no se explicó en su momento por falta de tiempo o por menoscabo del conocimiento de las pompas guindadas de amor (II)


AEGRI SOMNIA: –Vale. Vale mujer, que nos vas a marear. Ya sabemos de tus conocimientos marinos, pero… no se trata de embrollar. Corta, corta que nos vas a liquidar.
RO-RO: –Por Neptuno, que no os quiero incomodar. Eso que os cuento es tan cierto como… como que floto por la mágica densidad del mar.
AEGRI SOMNIA: –Está bien, Ro-Ro, era solo para despistar. Sigue, continúa con tu singlar, y que a mi modesto parecer, como que les estás impresionando. Nunca antes un barco había narrado sus sentimientos con tanta consternación, claridad y emoción.

RO-RO: –Prosigamos. Prosigamos con la narración. En cierta ocasión, don Antonio…
AEGRI SOMNIA: –Eh, eh. Quiet, quiet. Sin nombres mi querida amiga. Sin nombres please, que te embalo en caja de pino como pompa fúnebre para humanos.
RO-RO: –No he desvelado nada todavía. Solo he dicho, Don Antonio… Don Antonio Primero de Ingeniería y Segundo de Estructuras Navales, realizaba su proyecto fin de carrera, allá… por el mil novecientos ochenta, y para ello se quería fundamentar en barcos ya construidos y que pudiera tener a mano, y todo ello, para contrastar a la inoperante teoría con la experimentada construcción y que tan lejos se encuentra de la aprendida lección.
Por entonces, ambos tendríamos la misma edad, unos veinte años. Coincidimos fortuitamente en aquel carenero, donde a mi me estaban realizando una serie de mejoras e intervenciones que me renovaría parte de mi acerado cuerpo y de mi corazón a fuel, y él, pretendía valerse de una aplastante realidad que le ayudara a comprender la teoría de la construcción naval en forma de hechos consumados y realizados.
Yo creo, que nada más verme y con la modestia que me caracteriza, se enamoró de mis desnudas formas y de mis singulares curvas hidrostáticas. Pienso que se enamoró, también, de mi peso muerto que vivo me sostenía y de mi enorme y encantado castillo que a preciosa princesa en su torre más alta escondía, y donde –con ojos de joven enamorado y bello príncipe entusiasmado– quería entrar para liberar a su desconsolada infanta, según ese comparado y teórico amor medieval que en su imaginación todavía reinaba y retenía.

Me preguntó si me hacían daño con tanto golpeteo, y con tanto cortar y soldar. Le contesté que, aunque me inyectaron anestesia, un poco si me dolía, pero que lo podía soportar. El, joven y apuesto príncipe esmeraldado, apretó los puños, frunció el ceño, sacó el bolígrafo y a modo de maleable florín,  al ingeniero jefe encargado de la obra amenazó y punteó; pero para naval mosquetero… muy poco arte tenía, más por valor… por valor sobrado, si que servía.
Me volvió a preguntar si en algo me podía ayudar y si de algo valía su porfía; y yo que observé en él enormes ganas, humilde sencillez, profunda honradez, sobrada avidez, infinita ilusión, poderosa pasión… y unas pompas guindadas de amor que por las orejas  le pendían, le contesté que enfundara su bolígrafo, que yo pena no merecía, pues mi cuerpo era de acero, y que mente y alma tampoco poseía, que sentimientos… de los llamados humanos tampoco gozaba, y que mi corazón de fuel… que no de sangre, a nadie reblandecía.
“¿Cómo que no tienes mente ni alma? ¿Cómo que no tienes sentimientos ni corazón? Me mientes –me decía–. Me mientes para que deponga mi actitud y acabe con esta fruslería. En mis libros navales nunca se menciona tal chabacanería. En mis manuales náuticos, nunca se insinúa, ni por asomo, que seáis seres inferiores a los hombres, a las plantas o a los animales… que aunque seres son, en muy pocas ocasiones demuestran inteligencia por vana filosofía. Y como eso es así, desde hoy, te trataré tan humanamente como te mereces, porque vives con humanos y como humana… debes intentar sentir, vivir y morir. Y desde hoy, trataré de convertirte en persona de sangre caliente para que sientas y percibas el amor latente y que los humanos disponemos en nuestra mente, espíritu y corazón. Y desde hoy, todos los barcos podréis llegar a convertiros en seres tan humanos, al igual que como esos hombres en acerados barcos se quieren convertir. Solo tendréis que actuar en un falso teatro repleto de elevada naturalidad y con caluroso amor adulterado que confunde al hombre en su fatigoso ir y devenir. Y como resto de restos, deberéis entrelazar las amorosas pompas guindadas de doloroso amor para que conozcáis el candoroso ambiente, que de nuestras perdidas mentes y almas, se esfuman sin temor ni padecimiento.”

Y así fue como mi dios, el guindado y enamorado hombre, me sedujo con la idea de querer llegar a ser como ellos. Y así fue como ese hombre trastornado, con unas raras pompas de amor en su pensamiento, hizo florecer en mi la idea de querer ser como él, de querer llegar a tener mente, de querer llegar a tener cuerpo de carne y no de acero, y de querer llegar a tener ese alma que todavía no sé si conocen y poseen ellos.
Y así fue como aquel humano locamente enamorado de su creación y de su ilusión, me propuso escalar por la forzada evolución, para encaramarme a su altura en inteligencia, amor y pasión.
Y así fue… que me lo creí. Me creí poder llegar a ser como vosotros y desde entonces narro, cuento y relato a todos los barcos de cualquier puerto la posibilidad de humanizar el mundo de la navegación y la seguridad de poder hacerlo poniendo en vilo al teorema de la evolución:
“Pompas guindadas de Amor”, para que Ro-Ro se convierta en humana y se llene de razón.
         
AEGRI SOMNIA: –Pugnetas Ro-Ro. Después de haber leído tu relato, no creo que exista nadie en este planeta que te impida la posibilidad de poder contar tus historias, y mucho menos de no darte la oportunidad para que nos demuestres tus razonamientos y tus consecuciones en la escala de valores del hombre, porque cuando menos, ya eres mas  humana que muchos humanos. Por mí, tienes todas mis bendiciones, y espero que los demás también te brinden la encrucijada para que así lo demuestres. Puedes comenzar cuando quieras, pero con el debido respeto que se merecen todos aquellos que te puedan leer, que ya sabes… son hombres con pompas guindadas de amor en su pensamiento, palabra y obra.  



ARMM-NDEH

       

martes, 17 de enero de 2017

POMPAS GUINDADAS DE AMOR (I)


DELIRIUM (IX)
POMPAS GUINDAS DE AMOR (I)

Ahora… nadie se atreve a toserme. Nadie se atreve a nada en lo que yo aparezca o asome en pensamiento alguno con mis blancas canas. Y como secuencia de ello, algunas veces, las canas me pesan como el plomo, y otras veces… me molestan como un cruel dolor de muelas. Así es… nadie me tose, porque nadie visita a un anciano contaminado con todos los virus de la edad… de la ancianidad. Porque el olvido se apodera en vida de los humanos. Como la despreocupación y el egoísmo. Como máximum, me vienen a visitar algunas ánimas que divagan desorientadas, pagando y penando con cadenas de dolor por los pecados terrenales, antes de que alguien con un poder inmenso les abra las puertas de la nada, y antes de que con el soplo del viento enamorado de la eternidad… les haga desaparecer. Y entonces, es cuando yo le digo que la gloria… que la bendita gloria solo se gana escribiendo… escribiendo por la noche… escribiendo al amanecer…

“De lo primero que se debe aclarar y que no se explicó en su momento por falta de tiempo o por menoscabo del conocimiento de las pompas guindadas de amor (I)”


AEGRI SOMNIA: –Así que… quieres ser humana.
RO-RO: –Ciertamente. Ya lo hemos hablado en incontables ocasiones. ¿Es que no te acuerdas?
AEGRI SOMNIA: –Evidentemente, mujer. Solo intento poner al lector en an-te-ce-den-tes. Es que no te en-te-ras.
RO-RO: –Ah, ya. Si claro. Eso es… humana. Quisiera llegar a ser humana, humana… humana.
AEGRI SOMNIA: –Merda… merda con la tía. Ya te hemos oído. Con una sola vez sobraba. Que… que quieres ser humana. Pues vale.
RO-RO: –Pues… ¡Que quiero ser como vosotros: humana. Con mente, cuerpo y eso que llamáis… espíritu. ¡Todo, lo quiero todo!
AEGRI SOMNIA: –Vale… vale. Ya que lo tienes tan asumido, lo primero que tienes que hacer es hablar y sentir como nosotros. Tienes que demostrarnos que piensas, amas, niegas, engañas, lloras y ríes… como nosotros. Venga, ánimo, escribe como nosotros. Preséntanos tu currículo: ¿Cuántos años tienes? ¿Dónde naciste? ¿Qué eres? Explícanos algo de tu familia, de tus gustos, de tu profesión… de tu vida.
RO-RO: –Merda… merda con el tío. Haber si me dejas y puedo contestar algo de lo que me preguntas. Pareces una ametralladora disparando. Está bien. Escucha. Escuchen: Nací… allá por los años sesenta, más…
AEGRI SOMNIA: –Ya te estás rebajando años. ¿No me dijiste en el cincuenta y nueve? Todavía no eres humana y ya te estás acortando la existencia. Lo cierto es que para reivindicar humanidad, no hace falta un comportamiento tan… inhumano. Deja las crueldades y los desperfectos para más tarde.
RO-RO: –Iba a aclarar, si me deja el “guindado de pompas de amor”, que… más exactamente, nací en el cincuenta y nueve. Mil novecientos cincuenta y nueve. Que, si me lo permite, también, mi “pompado, amoroso y guindado hombre”, además de llevar marcado a “electrodo” ese bendito año en mis costados, tengo de igual forma, fundido a fuego, mi naneado nombre en la proa y en la popa de mi acerado cuerpo… digo casco. “Ro-Ro” es la mínima abreviatura y expresión de Rol-on Rol-off, “u sea”, barco diseñado para transportar vehículos en sus amplias bodegas y dolidas espaldas… digo cubiertas, y todo ello, entre otras diseñadas y proyectadas funciones. Que nací sin cesárea, porque me construyeron en un Astillado Astillero de Cartagena (España), y que mi concepción y parto, tardó aproximadamente unos tres años en ver la luz, y uno más para ponerme a flote. Todo ello, digo, para uso y floración de mi dios creador, y que sin dolor, por cierto, ocurrió tal día como hoy: un veinticuatro de octubre del calendario laboral de la Astillada Era Humana. ¿Te en-te-ras? ¿Se en-te-ran?
AEGRI SOMNIA: –Nos en-te-ra-mos, nos en-te-ra-mos. Pero sigue, sigue, que no te interrumpo más.
RO-RO: –Of course, my friend. Of course… Cuando me cortaron el cordón umbilical, quiero decir, cuando me soltaron amarras, sentí por primera vez, la empapada sensación del agua salada sobre mi cuerpo barrigudo y la cosquilleante impresión que la efervescente espuma de las olas producía –como tus pompas guindadas de amor sobre mi piel. Fue algo sensacional.
Estuve, recuerdo, deslizándome suavemente por aquellas aguas hasta bien entrado el anochecer. Recibí, también, a la brisa marina que despeinaba y alborotada mi encrespada bandera y la dejé penetrar por todo mi interior hasta notarla viva por entre mis aceradas entrañas. Nada me importaba ni importunaba, pues, estaba a expensas de aquel mi primer rolar en esto de la navegación. Ahora me doy cuenta y no puedo dejar de detallaros, que algún ligero mareo me produjo tanto meneo y agitación, porque me sentía como flotando entre burbujas colgadas del vasto amor. Fue un día fantástico y encumbrado por el misterioso misterio de la flotabilidad flotable. Además… lo recuerdo, como si hubiera ocurrido ayer.
A los pocos días de las pruebas de mar, me asignaron a mi primer y más avezado capitán de los que jamás, y en muchos años, me hubiera tocado en estrella tener. Y como lobo de mar, el mejor donde los haya, y con el enorme corazón, el más grande donde los hubiera, y a pesar de no poseer verde loro parlanchín, ni negro parche semi-levantado, ni afilado garfio curvado, ni carcomida pata de carcomido palo, ni aromatizado ron embriagador… y ni tan siquiera tener ese carácter malvado de terco filibustero acabado, me tuteló tan exquisitamente como a toda su tripulación que siempre, y por mimetismo de su comandante, me manejaron con la mejor educación, trato y cariño que a un barco se le pueda dispensar. No tuve queja alguna hacia ninguno de ellos, aunque a veces, perdieran la compostura y se sintieran amilanados a causa del embravecido mar.
“Ay el mar, ese que me hace flotar. Ese tranquilo fluido que no perdona a nada ni nadie que sobre sus aguas se encuentre flotando, cuando el hijo de su madre, por no decirle otra cosa, se enfurece sin avisar.
Ay el mar, esa masa de agua desgobernada por el tridente del dios Neptuno, que es poco paciente y que se enfada sin mediar palabra y sin aparente motivar.
Ay el mar… fiera difícil de domar.
Ay el mar, ese bendito… maldito, que me ha provocado esta tremenda y revirada escoliosis que se alarga por toda mi quilla y por todo mi dolido costillar.
Ay el mar, ese calmado… agitar, que cuando y sin darte cuenta, te contagia una soriasis pustulósica sobre la fofa epidermis a causa del picotazo del salado caracolillo marino, que se pega como las lapas y te roe y corroe sin poderlo remediar.
Ay el mar… nada que no se pueda soportar ni contar.”
Así que, con mi capi y con mi tripu, anduve singlando, que no chingando, de océano en océano y de mar en mar. Y sobre mis aceradas entrañas, aquellas que fueron bañadas por la brisa del mar, he sentido todas las aventuras y desventuras que os podáis imaginar. Agua por babor, agua por estribor, agua por proa, agua por popa… viento abierto, a la cuadra, cardinal, de bolina, escaso, entero, por barlovento, por sotavento, por levante, por poniente, frescachón, fresco, chulapón, altanero, largo, maestral, marero, terral…

Continuará



ARMM-NDEH


sábado, 14 de enero de 2017

“A sabbata… sabbatum…”



DELIRIUM (VIII)

“A sabbata… sabbatum…”

Huele raro a ratos. A ratas muertas. A una absoluta y seca humedad relativa. A conciencia achicharrada. A mente dolida. A herida supurante. A suave voz fría. A palabra silenciosa. A sonrisa extinguida. A ron aromático de pirata. A tálamo con sábanas vacías. A mentiras baratas. A escritos con erratas. A velas de ceras impías. A flor de anisado hinojo. A perdido recuerdo olvidado. A hombre cambiado…
A ratos… huele raro… A sabbata… spiritum… sabbatum… delirium…



A MiVaki... seis meses después.

jueves, 12 de enero de 2017

ONIRICA TEMPESTAD...


DELIRIUM (VII)

“ONIRICA TEMPESTAD…”

“Crece y engorda, en ese justo orden, lenta y taxativamente el silencio. Y aquí, en mi desangelado despacho-camarote, comparto silla, mesa, comida y cama, con las ratas roedoras de las cansadas conciencias, que imperativamente me carcome el pensamiento.

Carezco de lo más trivial para simplemente subsistir y poder navegar por los mares inconfesables e incontestables de las razones insatisfechas. También padezco, como alguno de vosotros, esa contagiosa enfermedad de querer escribir para olvidar y de beber el ron de las tintas y esencias de las circunstancias para filosofar borrachos razonamientos. Así, y sin ir más lejos, veo por el ojo de buey de mi imaginario aposento, oscilar y pendular el horizonte… horizonte del destino de las vidas insuficientes que están a medio realizar y permanecen sin consumar.



Engorda y crece, en ese injusto orden, sigilosa y nebulosamente el vacío en mi mente. Y desde la cubierta de mi galeón “ELAMORTOTAL”, asido a la estacha del desatinado amor, miro fijamente a proa y advierto el islote ficticio de la realidad. Al mismo tiempo, me llegan acompasadas músicas de las sirenas cantando coplas marinas que ensalzan las oníricas falsedades del destino. El faro del sino de los sinos… parece no alumbrar a mi circunvalación de navegante perdido por las estrellas polares de los sentimientos acumulados maltrechos por el mal del pensar.


Remacho contra la vetusta mesa la punta de la pluma mágica de avestruz que utilizo para comunicarme con el infinito. Clavo el garfio en el puntal del madero que soporta a mi acorazada mente, y trato sumergirme en el doble fondo del corazón de mis recuerdos. Y más cobarde que nunca, trato ordenar las capas enamoradas de los abordajes caóticos de la sinrazón del amor, que se desordenan en cada navegación y que sin rumbo predeterminado vulneran mi sensibilidad de navegante. Doy fe que lo intento; pero no consigo ordenar ese fortuito desorden caotizado y causado por la naturaleza del hombre descorazonado.

Cuantas veces me he dicho que las profundidades y búsquedas a las que someto a mi conocimiento interior, no son recomendables para un mísero pirata que anda robando tesoros a los demás para beneficio y provecho propio. Empero, no tengo otros medios para atravesar a los pensamientos subterráneos, sino atravesando mis propias tormentas aún a pesar de las confusiones de todos aquellos pesadillas que se cruzan por mis caminos oceánicos.

Huelo amor… porque sangra el amor. Me impregno de amor… porque el hombre rebosa amor. 
Y yo, que no soy más perspicaz que los demás, se que ciertamente es así. Es así y lo digo. Y digo que todo es amor. Todo es amor y más amor… aunque parezca dolor y solo dolor… Y cuando despierte de esta onírica tormenta, escribiré a todos los que se empeñan en pensar lo contrario porque… “

Crece y engorda… engorda y crece, y despierto bostezando… después de una larga tormenta onírica... Y ahora… vigilante, he dado orden a mi tripulación, para que cuando me vean en este estado cataléptico en el que parezco que estoy… pero que no estoy, para cuando me adviertan en este estado en el que me he ido… pero no me he ido, asuman la responsabilidad de guiar la conciencia de mi barco hacia las playas de las blancas arenas hechizadas, allí donde dicen se encuentra el tesoro que encierra al más preciado de los tesoros, ese que está cubriendo de amor al amor… por amor.

Permitidme pues, que siga ensimismado y concentrado en la transparente burbuja de la vaciada mente del hombre y de su memoria humana. Y que siga navegando en este galeón con rumbo o sin rumbo hacia la esclavitud o libertad, pero atravesando esta onírica tempestad… y poder redimir a este mi trastornado pensamiento.



martes, 10 de enero de 2017

TELAS DE ARAÑA...



DELIRIUM (VI)

“TELAS DE ARAÑA...”

Como casi todas las noches, mientras estoy recostado en mi coy naneando a mis pensamientos a la luz de las candelas de mi apagada conciencia, dejo colgadas por todo el techo de mi camarote fugaces ideas, que como telas de araña  tejen y destejen… continuamente, las miles de sabandijas que llevo en mi demente… mente.
Viejas ideas, recientes pensamientos, vacías fantasías, y no menos jóvenes incongruencias de tristes y alegres existencias, que emanan de mis labios como arácnido tejedor y que saliva ideas que se fraguan en mi insustancial teoría del Amor Total, ese que todo lo para y que todo lo mueve, y que quedan suspendidas del techo de una mente colgada de más Amor o Desamor… que no sabría cómo decir. 
Pero esta teoría no tiene ciencia que la sostenga de forma científica, sino que pende de un fino hilo, vulnerable hilo que puede en cualquier momento despeñarse con el más mínimo aire, que consiga entrar por la puerta de mi viejo camarote o por la más pequeña rebeldía existencial, que a mi mente pueda llegar por arte de la desesperación fantasmal de un pobre pirata herido por la indiferencia. 
Así que… como solo nos movemos por hechos y razonamientos probados, no paro de tejer ideas y dejarlas colgadas del techo del amor, para que las arañas de mi mente, alguna vez, te convenzan de que el Amor Total no es una vaga idea, ni una frágil teoría que se rompe con el mínimo soplo de la incomprensión, sino que deja que tus arañas tejan esas telas y esos pensamientos e ideas que rompen los hilos del Desamor o Amor… que no sabría que... ni como decir.


¡Así que… no te puedes imaginar cuántas telas de araña cuelgan del techo del camarote del incomprendido Amor… digo Desamor… digo… no sé qué debo decir…!

lunes, 9 de enero de 2017

“ESTA AMANECIENDO…”


DELIRIUM (V)

“ESTA AMANECIENDO…”

(De la tristeza de la luna a cielo abierto,
del desconsuelo de la noche y del pobre pensamiento…
todos ellos borrados por el amanecer)

Está clareando. La aurora boreal desparece difuminada por los rayos del sol. Cat Stevens… rompió la mañana y algunos trozos se fueron para siempre, nunca querrán regresar.  El sendero del amor rompió al amanecer con una hermosa canción, con un triste atardecer, con una escondida noche que disimula el renacer.
El cielo abierto, cruzado de parte a parte por el pensamiento y el sentimiento universal me quiere hacer ver, que la explosión de la vida se renueva una y otra vez, que aunque toquen a réquiem por algún muerto… la esencia se remoza sin ella querer.

¡Qué triste luna brillar en la oscuridad de la noche, para que nadie vea tu gran resplandecer!
¡Qué triste noche la que sin luna nazca hasta el parto del amanecer!
¡Qué pobre pensamiento es aquel perdido lamento de una mente que se abre para más querer!

Quizá… por entre los rayos del sol y las primeras pinceladas de la noche, resurja una nueva forma para el ser, ese ser humano que se enturbia por cualquier fenómeno de la indeterminación de su blando pretender, y caigan lluvias… lluvias arrebatadas de alegría sobre su lastimada conciencia sin acometer.
Quizá… quizá retoñe la más perfecta inocencia de pensamiento, palabra y obra, y se deslice  la prudencia por el tobogán de la sensatez.
Quizá… quizá la mañana se encandile de la suave tarde y la negra noche te llene de ese amor hasta el amanecer, porque si del pensamiento fluyen las palabras, de ellas emanan el lamento que me quieren enloquecer.

Está amaneciendo. La naturaleza nos brinda un nuevo e irrepetible acontecer y Cat… Cat Stevens nos rompe la mañana hasta el anochecer.

¡Qué triste luna… brillar en la oscuridad de la noche, para que nadie vea tu gran resplandecer!
¡Qué triste noche… la que sin luna nazca hasta el parto del amanecer!
¡Qué pobre pensamiento es aquel perdido lamento de una mente que se abre para más querer! 


“ESTA AMANECIENDO…Y LA LUNA SE ESCONDE…UNA Y OTRA VEZ”

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